domingo, 13 de octubre de 2013

"Mis mejores profesores de secundaria"

Al pensar en mis mejores profesores de secundaria, me vienen rápidamente a la mente tres nombres:

Concha: profesora de Biología y Geología.

Era una profesora cercana, sencilla y a la que le podías preguntar cualquier cosa. Creo que es la principal culpable de que ahora sea biólogo y de que este donde estoy. 

Consuelo: profesora de Inglés.

No sólo nos preguntaba si habíamos hecho los ejercicios sino también ¿cómo estás hoy?, tienes mala cara ¿te pasa algo? o cosas por el estilo. Ella iba más allá de simplemente enseñar su asignatura, se interesaba por ti, por cómo te sentías o si en tu familia estaban todos bien. 
Me gustaba mucho cuando nos tocaba ella de guardia ya que, al no tener materia alguna que dar, hablábamos de la vida, nos preguntaba cosas a cada  uno de nosotros a la vez que ella nos contaba su experiencia. 

Elvira: profesora de Francés. 

Lo que más me gustaba de sus clases era lo divertidas que eran, siempre tenía alguna actividad preparada, alguna escena para que rodásemos en francés (nos juraba que luego las borraba pero nunca lo creímos) o alguna película que ver. Eran ratos en los que, además de aprender francés, nos lo pasábamos muy bien.


Curiosamente, si tengo que decir cuáles eran mis asignaturas favoritas en la secundaria contestaría precisamente que las impartidas por las profesoras de arriba. Al comentar esta tarea en clase con los compañeros, casi todas las cualidades por las que hemos definido a nuestros mejores profesores eran rasgos de su personalidad y de su trato con nosotros, no de sus cualidades como docentes. Creo que en mi caso también ha sido así, ya que al pensar en estas asignaturas, de lo primero que me acuerdo es de los profesores que las impartían (no tenían porque ser los mejores docentes) y de las ganas con que cada día iba a sus clases, quizás no tanto con intención de aprender algo nuevo sino de estar en su compañía y pasármelo bien.

Esta tarea me ha servido para darme cuenta, a partir de mi propia experiencia, que para ser un buen profesor no sólo es importante saber la materia que se imparte sino también conectar con los alumnos, preocuparse por ellos y hacer que se diviertan a la vez que aprenden.




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